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La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos y según la cual nos sentirnos satisfechos o no sobre cómo percibimos que somos y nos comportamos, es decir, que nos otorgamos un valor positivo o negativo.

La autoestima no es innata, sino que es un aprendizaje que hacemos a través las experiencias que tenemos a lo largo de nuestra vida, especialmente al relacionarnos con otras personas. Como se trata de algo aprendido no es estática, sino que puede modificarse con el tiempo.

En el desarrollo del concepto que tenemos de nosotros mismos son especialmente importantes los mensajes que recibimos de nuestros primeros cuidadores durante los primeros años de vida ya que constituirán la base de nuestra autoestima. Sin embargo, en etapas posteriores los padres pasan a un segundo plano y un nuevo "espejo" de nosotros mismos cobra mayor importancia a la hora de conformar la autoimagen: el grupo de iguales (amigos y compañeros). A través de los mensajes que recibimos de los demás empezamos a interiorizar la imagen que tienen de nosotros y desarrollamos ideas, conceptos y sentimientos relacionados con ella, lo cual se convertirá en la base de nuestra identidad personal.

Cuando existe poca diferencia entre nuestro "Yo ideal" (lo que nos gustaría ser) y nuestro "Yo real" (lo que creemos ser) significa que hacemos una valoración positiva de nosotros mismos. Si por el contrario existe una gran diferencia, significa que somos personas muy autocríticas y probablemente veamos mucho nuestros defectos y valoremos poco nuestros logros. Lo ideal es percibir una pequeña distancia entre lo que creemos ser y lo que desearíamos ya que puede convertirse en un potente motor que nos impulse al cambio.

En general podríamos decir que la autoestima es como un "sociómetro", un modo que tenemos para medir si nos sentimos aceptados por los demás. También está muy relacionada con nuestro grado de motivación y perseverancia a la hora de lograr nuestras metas. Si la autoestima es alta, implicará mayor confianza en nuestras posibilidades, nos esforzaremos más y seremos más persistentes a pesar de que podamos fracasar inicialmente en nuestros objetivos. Por el contrario, una persona con baja autoestima casi siempre anticipa un resultado negativo, se rendirá con facilidad o incluso no llegará a proponerse nuevos retos por su miedo al fracaso.

Por último, comentar que una baja autoestima se relaciona con una gran cantidad de trastornos psicológicos, entre ellos la depresión o los trastornos de control de impulsos. Dado que la autoestima es aprendida y puede modificarse, el trabajo para mejorarla será con frecuencia uno de los objetivos de la psicoterapia y fundamental si se desea una recuperación completa del trastorno asociado.

¿Cómo podemos detectar a una persona que tiene baja autoestima?

  ALTA AUTOESTIMA BAJA AUTOESTIMA
¿Cómo se percibe a sí mismo?
  • Es consciente de sus virtudes y defectos (no se siente mal por ellos).
  • Si algo no le gusta, intenta cambiarlo en la medida de lo posible.
  • Tiene una imagen distorsionada, se percibe lleno de defectos y minimiza sus puntos fuertes.
  • No modifica lo que no le gusta porque lo ve imposible y se "machaca" por ello.
¿Cómo trabaja?
  • Ejecuta su trabajo con satisfacción.
  • Suele ser eficaz.
  • Intenta aprender para mejorar.
  • Ejecuta su trabajo con desconfianza en sus posibilidades.
  • Suele estar insatisfecho con sus resultados.
¿Cómo piensa y aprende?
  • Aprende con mayor facilidad.
  • Aborda nuevas tareas con confianza.
  • Se enfrenta a cada nueva tarea con temor y miedo al fracaso.
¿Cómo se relaciona con los demás?
  • Mejores relaciones con otras personas.
  • Puede ejercer liderazgo.
  • Expresa sentimientos y opiniones con seguridad.
  • Es asertivo en su estilo de comunicación.
  • Pendiente de los demás, busca reconocimiento.
  • Difícilmente es líder.
  • Miedo a expresar sus opiniones, las considera de poco valor o teme la reacción de los demás.
  • Estilo de comunicación pasivo (aunque a veces estalla).
¿Cómo actúa?
  • Confía en sí mismo.
  • Intenta encontrar soluciones a sus problemas.
  • Dirige su vida.
  • Desarrolla sus habilidades.
  • Asume responsabilidades.
  • Desconfía de sí mismo.
  • Se responsabiliza solo de los fracasos y se rinde fácilmente.
  • Dirige su vida según le indican otros.
  • Se siente frustrado.
  • Duda mucho, busca aprobación.
  • Evita responsabilidades.
¿Cómo se valora?
  • Se gusta a sí mismo y gusta a los demás.
  • Se percibe único y especial y percibe del mismo modo a los demás.
  • No se gusta a sí mismo.
  • Percibe que los demás le rechazan por sus defectos y que los otros son mejores que él.
 
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